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Embalses

Embalse de La pedrera

Marco territorial y administración.



Características físicas de la cuenca.

La cuenca vertiente al embalse de La Pedrera tiene una superficie de 36,34 km² y su altitud máxima es la cota 300 msnm; pertenece en su totalidad a la provincia de Alican-te, en una zona orográficamente accidentada, pero cuyas aportaciones naturales son prácticamente nulas. El embalse está situado en la rambla de Alcoriza y para materiali-zar el depósito hubo que construir además de la presa principal, tres diques de collado laterales para cerrar dos vaguadas situadas en su margen derecha -diques 1 y 2- y una tercera en su margen izquierda -dique 3-. La superficie vertiente tiene una forma neta-mente rectangular de unos 8 km en dirección perpendicular a la presa y unos 4,5 km en la paralela. Este territorio recibe una precipitación media anual de unos 275 mm.

El Nivel Máximo Normal del embalse que, dadas las características de la cuenca vertien-te no dispone de aliviadero, está limitado por la coronación de la presa -cota 110,50-, y está situado a la cota 105,00. El volumen total de embalse para el nivel máximo normal se eleva a 246,09 hm³. Por su parte, la superficie inundada para este nivel es de 1 272 ha, la longitud de costa asciende a 31 km y la longitud del embalse se remonta unos 6 km rambla arriba.


Foto Vista del embalse, presa y torre de toma desde la margen derecha
Vista del embalse, presa y torre de toma desde la margen derecha

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Geología y sismología.

Geología y geotecnia del vaso.

La presa y el embalse de La Pedrera están situados en el extremo más oriental de las cordilleras Béticas. Esta zona está constituida por materiales terciarios, de edad Vindo-boniense, que fueron plegados posteriormente al final del Helveciense y durante el Tor-toniense, en pleno periodo Mioceno. Los materiales miocenos se encuentran plegados con fuertes buzamientos, que superan en algunos casos los 70º, entre los que destacan el anticlinal de Hurchillo cuyo flanco norte se hunde en la fosa del Segura. En él apare-cen en posición casi vertical las capas de areniscas y calizas.

A partir de este anticlinal se extiende un pliegue de gran radio, que afecta a los materia-les del Helveciense, en el que se encuentran los materiales del vaso y la cerrada. Una vez producido el plegamiento se inició un proceso de intensa erosión que desmanteló el techo calizo -de escasa potencia-del anticlinal y produjo la inversión del relieve al exca-var un gran cuenco en las margas grises azuladas del núcleo del anticlinal. En el piso siguiente, el Tortoniense, comenzó la sedimentación continental de conglomerados y areniscas, claramente discordantes sobre las margas azuladas.

Morfológicamente la zona del embalse puede describirse como una amplia depresión erosiva rodeada de relieves suaves que, en su mitad septentrional, se elevan algo más debido a los acusados contrastes de su litología. El gran anticlinal, cuyo núcleo está compuesto por materiales margosos del mioceno y protegidos con débiles estratos su-periores más duros (areniscas, conglomerados y calizas), fue erosionado produciendo un ancho valle o cuenco que constituye una fuerte variación del relieve. Todo el sustrato de la zona está compuesto por margas grises y azules del mioceno, que tienen una ele-vada potencia; en el vaso del embalse estas margas aparecen cubiertas por arcillas par-das y grisáceas con elevada proporción limosa de origen cuaternario; su potencia llega a ser de unos 12 m. En los relieves marginales del vaso, las aristas cumbreras están for-madas por una composición margo-caliza y areniscas que, por su mayor resistencia a la erosión, forman la divisoria. Estas cumbreras son los vestigios de la cobertura arrasada del anticlinal que proporciona suaves pendientes hacia el exterior y más fuertes hacia el interior.

La fuerte erosión que se produjo en las margas grises azuladas motivó que, en algunos casos, se produjeran deslizamientos de pequeñas escamas de calizas que, por una par-te, llegan a cabalgar a unidades más modernas del Tortoniense, tal y como ocurre en la ladera sureste del Cabezo Gordo y, por otra, se originasen algunas fallas de gravedad. También se producen algunas fallas de desgarre entre las calizas intercaladas en las margas grises azuladas, al Este y al Sureste del Cabezo del Moro. En definitiva, la presa se sitúa en la serie monoclinal que cierra el anticlinal por el Norte, mientras que el vaso se apoya sobre el núcleo anticlinal de margas grises azuladas, que son impermeables y que sólo en la zona de la cerrada, la presencia de conglomerados tortonienses, dio lugar a problemas de impermeabilidad.
 

Geología y geotecnia de la cerrada.

Para caracterizar la composición geológica de las cerradas, tanto de la presa principal como de los diques de cierre, el Servicio Geológico de Obras Públicas (SGOPU) se en-cargó, en el año 1971, de perforar veintiún (21) sondeos mecánicos de longitudes com-prendidas entre 15,5 m y 102,2 m y una longitud total de 1 128 m, que se distribuye-ron en los dos ejes, que en aquél tiempo se estaban estudiando como posibles empla-zamientos de la presa, y en los dos collados de la margen derecha. Estos sondeos se complementaron con seis perfiles de sondeos eléctricos, con un total de 72 unidades. En cada uno de los sondeos se dispuso un mogote, una boquilla de superficie y un tubo piezométrico, para medir los niveles de agua. A continuación se describen las capas y los materiales que aparecen en el entorno estudiado, tal y como figura en el informe del SGOPU de agosto de 1971.

En conjunto se estimó para el Mioceno una potencia de unos 700 m, de los que 300 m corresponden al Vindoboniense que está compuesto por margas, calizas, areniscas y pudingas. La cerrada y el vaso se encuentran íntegramente en esta formación y en ella se distinguen las capas que se indican a continuación.
 

  1. Margas gris-azuladas. La base del Vindoboniense está formada por niveles detríti-cos, que no afloran en la zona estudiada, seguida de una potente serie de margas arcillosas de color gris-azulado muy impermeables, que ocupan prácticamente todo el vaso. Su potencia es considerable, ya que en los sondeos más profundos sobre-pasaron los 100 m y no atravesaron el paquete. En superficie están fuertemente erosionadas y meteorizadas.
  2. Calizas gris-claras. Tienen una potencia de unos 5 ó 10 m y buzan 20º hacia el Nor-te. La erosión ha arrastrado los materiales suprayacentes margosos y excavado un collado en la margen derecha (Collado 2). La impermeabilidad de este tramo está garantizada porque le sigue otro de margas gris-azuladas impermeables.
  3. Margas arcillosas gris-azuladas. Son muy similares a las descritas anteriormente, por lo que el paquete calizo queda embutido entre ambas, lo que asegura su impermea-bilidad. En este tramo blando, la erosión ha profundizado bastante y ha formado otro Collado en la margen derecha en la dirección de la estratificación (Este-Oeste).
  4. Calizas de color gris claro. Coronando la serie helveciense hay un tramo de calizas margosas de 40 a 50 m de potencia, con niveles margosos y de arenisca intercala-dos, que ha resistido la erosión sólo en determinadas zonas y que está bien repre-sentado en el Cabezo Gordo. Bajo las calizas rotas aparecen las margas gris-azuladas antes descritas y sobre las que, en algún caso, se han deslizado retazos del tramo calizo, de mayor rigidez.
  5. Conglomerados y areniscas. Discordante sobre el Helveciense aparece un potente conglomerado de cantos heterométricos y de naturaleza diversa. Están mediana-mente rodados y trabados con cemento calcáreo. Hay cambios importantes en la serie con variaciones laterales e intercalaciones de arenisca. En la parte superior predominan los niveles arenosos. El espesor en los sondeos realizados varía desde 3,40 m hasta los 27,00 m. Esta formación detrítica presenta problemas de permea-bilidad y ocupa una franja bastante extensa que se extiende por la margen izquierda del Arroyo Grande y ocupa la parte alta del Cerro de la Pedrera, para terminar en la confluencia del Arroyo Grande y la Rambla de Alcoriza.
  6. Areniscas y margas. Una potente serie de margas y areniscas de grano medio, con algunos niveles de conglomeradillos, se apoya concordante sobre el tramo anterior. Aflora aguas abajo de la cerrada, tiene gran extensión y en parte están erosionados.
  7. Materiales aluviales. Finalmente, según la red de drenaje superficial, existen zonas cubiertas por materiales aluviales compuestos principalmente por cantos rodados, limos y arcillas, que, debido a la escasa pendiente del río, alcanza varias metros de potencia en la zona de la cerrada.

En cuanto a las canteras para obtener los diversos materiales para la presa de materiales sueltos, se aconsejaba que la escollera procediera de las calizas de color gris claro del helveciense, estableciendo la cantera en el Cerro Gordo para eliminar, además, la posibi-lidad de un movimiento posterior. El informe proponía también utilizar los conglomera-dos de la margen derecha que, de esta forma, aumentaría la estabilidad del estribo de-recho, y las margas arcillosas como núcleo impermeable

Sismología.

La actividad sísmica de la zona es muy elevada y tiene grado X en la escala MKS. Por ello se adoptó un coeficiente sísmico horizontal de 0,138 y de 0,069 vertical frente a los propuestos por la Instrucción de 0,1 y 0, respectivamente, para un terremoto de 500 años de periodo de retorno.
 

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